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El
Fundador

Don Ricardo S. Iwulski (1940- ), hijo de padre y madre Polacos a
los seis años ya hacía sus primeros trabajos en la carpintería
de su padre,
Don Iwulski,
pero a Don Ricardo no le gustaba para nada el olor a la madera,
del aserrín! … sí
en cambio
le gustaba el olor a nafta, a él le gustaba la mecánica.
Todo esto ocurría en Córdoba Capital, en el Barrio Inglés, hoy
Barrio Pueyrredón.
A los doce años, en 1952, contrario al gusto de su querido padre
se fue a trabajar por un año con el Sr. Carlos Carabitián
y luego con un bicicletero de renombre por entonces: Don
Demetrio Mira en la esquina de la calle Potosí y Esquiú. Allí
si que se sentía muy contento ya que a él le gustaban
“los fierros”. Hizo la “primaria” en la Escuela Justo J. de
Urquiza. Recuerda las rivalidades que habían con los chicos del
“Aristóbulo” (Escuela Arístobulo del Valle) especialmente los
“peleones” que tenían en las canchitas, en esos partidos “a
muerte” –enfatiza Don Ricardo—era un deshonor volver a la
escuela derrotados! También jugaban mucho en la cancha
donde
se establecería Forja Argentina,
donde
está hoy el Walmart, en el vecino barrio Talleres.
Con Demetrio trabajó por dos años y medio y es cuando empiezan
las primera carreras de motos barriales, el ruido “infernal” de
los caños de escape libro, el olor a las mezclas de nafta con
aceite, los fardos de
alfa,
los altos parlantes en las calles de esos circuitos
improvisados.
Era el tiempo del “Circulo Puma”, Don Ricardo ya empezaba a
competir con motos en el año 1957… Ya no estaba con Don Mira
(quien “odiaba” las motos)…
Su primera moto fue una "Primera Serie" usada (porque para una
nueva "no le daba el cuero") ... recuerda que era negra con
partes cromadas, con carburador "yerbera".
Esa moto fue el "primer banco de prueba", su herramienta de
aprendizaje y experimentos, es así como comienza esta
trayectoria en el motociclismo cordobés, luego compitió
con una Puma Segunda Serie, de color rojo… en ese entonces se
usaba poner hermosas y coloridas calcomanías en los tanques y
guardabarros! Era la época de corredores populares como los
hermanos Toti y Juan Ashlián, Midio Tosco, Alceste Lepri, los
hermanos Cecchetto, Hector Luis Gradasi, Tulio Riva, Miguelito
Sancho entre otros tantos que se le “escapan”. El padre de
Miguelito fue uno de los fundadores del Club Racing d Barrio
Nueva Italia.
Los repuestos los conseguía en Motorep de calle Tablada. Se lo
pasaba todo el tiempo con los motores, sacrificaba horas de
sueño por saber del tema... lo hacía con verdadera vocación.
Probaba las motos y competía. No faltaron los "porrazos" o
golpazos que lo dejaban dolorido! Es así
que
Don
Ricardo se
va
conviertiendo
en un ávido
conocedor
de Mecánica de Motos…
Era el
tiempo de estudiar
también…
estudiaba en la Nocturna Técnica que funcionaba en los
“Talleres” hoy Deportivo Central Córdoba – estudió por tres años
– aún no tenía novia “oficial”.
En el año 1960 fallece Don José, quien siempre se opuso a que su
hijo participara en las carreras de motos. Su madre no tenía
fuerzas para hacerlo desistir de que participara en esos eventos
deportivos y termina resignándose.
Don Ricardo trabajó en distintos talleres y hasta en una
tornería. Era todo muy "transitorio". Todo le fue de gran
experiencia. Es por ese entonces que conoció a Don Miguel
Humberto Dipietro de Moto Humber, de calle Soldado Ruiz al 900
cerca de la Cárcel.
Don Miguel le ofrece unirse en sociedad aunando y complementado
los conocimientos de uno y de otro (el comercial de Don Miguel y
el técnico en motos de Don Ricardo). Vendían al "por mayor" en
la Región de Cuyo (en San Luis, Mendoza-San Rafael y San Juan),
cada treinta días. Recuerda Don Ricardo que usaban un Jeep
largo.
Este trabajo lo hizo por cuatro años hasta que en 1963 decide
instalarse por su cuenta con ventas de repuestos de motos al
público en la calle Roma 1200 (casi esquina Cochabamba). Tenía
de todo... era el más surtido de todos los de su ramo en su
zona, era un lugar chico donde solo Don Ricardo recordaba a la
perfección la ubicación de los repuestos, pues con un rápido
movimiento de manos encontraba lo que buscaba! La gente se
admiraba de esa destreza suya.
También tenía allí un taller de motos con dos mecánicos, uno de
ellos era Carlos Pappa. Dieciocho años más tarde, esto es en el
año 1981, se mudó a la vuelta abriendo un local sobre la calle
Charcas. Era un local comercial más amplio, más cómodo y por
sobretodo propio! Cuenta como si lo estuviera viendo, quedaba al
frente de su local un espacio vacío que no tardó en ocuparlo:
puso allí doce bicicletas fabricadas por un amigo suyo. Esto
pasó cerca de navidad y para su gran sorpresa las vendió en el
transcurso de diez días! Esto llamó poderosamente su atención y
pidió otras quince bicicletas más. Lo fantástico fue que al cabo
de otros diez días las vendió a todas. No le quedo ninguna!
Resumiendo este buen inicio se confirmó con una venta de
cuarenta y cinco bicicletas entre el diez de diciembre y el seis
de enero. Sin darse cuenta nace en 1982 Bicicletas Iwulski.
Pronto vió la necesidad de vender también cubiertas, pedales,
partes y repuestos. Esta cambio de rubro que se dio lentamente y
sin sobresaltos eclipsó la venta de repuestos de motos a tal
punto que muchos de sus clientes pensaban que ya había
abandonado la venta de repuestos de motos.
En esta atmósfera de una bicicletería próspera y exitosa hacen
su aparición dos hijos de don Ricardo: Gustavo, por ese entonces
de ocho años y Marcelo de cuatro. Éstos comienzan a participar
en una actividad ciclística muy atrayente y emocionante: las
carreras, la competencia infantil mientras su padre se
solidificaba exitosamente en el rubro de ventas de bicicletas.
Aparece en el mercado la bicicleta Iwulski llamada “Sonia”. La
llamó así en honor a su hija mayor.
Los pilares del éxito de Don Ricardo Iwulski son los que siguen
hoy caracterizando a Bicicletas Iwulski: cumplimiento,
honestidad y transparencia en su actividad comercial. Al cliente
él le decía: le puse esto, esto y esto. Y era eso. Las fechas de
entregas se cumplían como hoy muy rigurosamente asegurando así
gran satisfacción al cliente. Esta buena trayectoria comercial
de tantos años señala para Bicicletas Iwulski un futuro
promisorio en el rubro. Ya se pueden ver y admirar las nuevas
bicicletas de última generación, partes y repuestos nacionales e
importados de gran calidad. Don Ricardo ciertamente ha sentado
firmemente las bases de Bicicletas Iwulski que ya se dinamizan
identicamente con Gustavo, Marcelo y Claudia.
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